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EL DIA DEL HOMBRE

Pequeña farsa satírica, burlesca e Interactiva en grado de divertimento

Basada en una idea muy ida de IDA

ORIGEN de la IDEA y de este PROYECTO

Cuando oí a una relevante política patria, comentar en un discurso oficial (precisamente con motivo del día de la mujer), la importancia y necesidad de celebrar un “día del hombre”. Mi sorpresa y asombro, actuó como un elemento disparador de mi imaginación para desarrollar esta parodia, este divertimento. Una farsa que no aspira a ser considerada feminista, pero al menos si creemos que es claramente anti-machista. Nuestro discurso se centra en mostrar, a través de la ironía y el ridículo, lo absurdo de esas posiciones machistas en nuestra sociedad actual, con la esperanza de que alguno despierte y se rebele, al menos moralmente, ante esos planteamientos cada vez más ultraconservadores que parecen invadir nuestro presente.

Filosofía y Objetivos

El objetivo es sin duda arriesgado, y para intentar lograrlo, hemos creado un divertimento inspirado en esa idea tan loca y aparentemente absurda, utilizamos dos personajes femeninos, que, a modo de una pareja de Clowns, uno listo y otro más ingenuo, serán nuestros personajes burlescos, que con la ilusión de poder dirigir una futura “Oficina del día del Hombre” competirán entre ellos para ser más machista que ninguno en la defensa de los privilegios del “hombre”.

Conflicto y metodología.

El conflicto se desarrolla en una ficticia sesión con un “focus group” (nuestro público en sala) que tiene que ayudar a nuestros protagonistas a elegir nuestro modelo de hombre ideal y las posibles actividades de ese hipotético día del hombre, ese hombre soñado que parece necesitar alguna o alguno de nuestros personajes públicos actuales. Así la función es interactiva entre público y actrices y para modelo de hombre usamos un muñeco de trapo, con el que jugar y manipularlo a nuestro antojo, pero siempre desde un nivel de farsa, mucha ironía, y un toque satírico. Por supuesto está claro que utilizamos todos los tópicos del género, criticamos todas las Machiruladas que circulan en nuestra sociedad actual, pero sobre todo procuramos reírnos de nosotros mismos.

En la parte más formal, utilizamos un retroproyector de trasparencias (si uno de esos de los años 70 y 80) para interactuar con el público, que participa a mano alzada, para responder a las preguntas de nuestros personajes, porque si queremos ironizar con elementos carcas y casposos, no tendría sentido usar las últimas tecnologías o aplicaciones de móvil, hasta la interactuación debe ser un poco antigua y viejuna como todo en nuestra obra…

Nuestra comedia o más bien parodia, intenta también ser más divertida y ágil incluyendo algunos números musicales, todos famosos pasodobles y coplas, con una letra muy adaptada a la farsa que representamos. Ese también es un objetivo atrevido y somos conscientes de ello, pero creemos que el resultado puede hacer reír y desde luego sonreír a nuestro público.